
Esta pesadilla que estamos viviendo comenzó con un correo electrónico de una sola línea de mi marido, hace ya seis largos años...
"Te gustaría adoptar un niño de México?" , me preguntaba.
Fue en ese momento que nuestra vida cambiaría dramáticamente, tanto para lo mejor así como para lo peor...
Nos reunimos con los padres biológicos - que querían dar el bebé en adopción ese mismo día!!... él tenía dos semanas de vida y era muy precioso. Anteriormente, cuando esperábamos a Sasha, habíamos escogido dos nombres de niño, Ben y Max, al ver al bebe inmediatamente acordamos que definitivamente el bebe era un Max y no un Ben!. Les dijimos que teníamos que ir a casa y discutirlo en familia y hablar con un abogado en los Estados Unidos porque teníamos que asegurarnos de que los tramites se hicieran bien.
Durante las próximas dos semanas, dos abogados por separado nos aconsejaron que si tomáramos la custodia del niño en el lado de Estados Unidos, podríamos legalmente adoptarlo en el estado de Arizona y solicitar la ciudadanía después de haber estado bajo nuestra custodia durante dos años. Precisamente así lo hicimos.
Los documentos de la custodia fueron firmados y se obtuvo la custodia temporal de Max, luego esperamos de la aprobación definitiva de Arizona. Al día siguiente lo llevamos con el doctor para un chequeo y su primera serie de vacunaciones. El doctor dijo, que estaba pequeño para su edad y que a pesar de que su estómago parecía estar distendido, que con una nutrición adecuada inmediata iba a estar bien.
El 7 de marzo de 2005, después de satisfacer todos los requisitos necesarios, tutela en el hogar, exámenes psicológicos, los requisitos fiscales, y la huella digital y verificación de antecedentes, la adopción llego a su finalización. Sin embargo, en nuestra forma de ver y sentir, desde el momento en que Max entró en nuestra vida, el 20 de Octubre, 2004, en nuestro hogar ya éramos una familia de 4.
El 14 de abril de 2005, el Estado de Arizona emite Max’s acta de nacimiento, certificado de nacimiento número: FB102-04-00443.
Vivimos nuestras vidas como cualquier otra familia normal. Así paso el año hasta diciembre de 2006, cuando bajo el asesoramiento de un abogado de inmigración se presentó la petición I-130 para Familiar Extranjero con el Departamento de Seguridad Nacional. En ese momento se realizaron búsquedas por el certificado de nacimiento de Max en el Registro Civil en Sonora, México y no se encontró nada.
En septiembre de 2007, se presentó la solicitud I-864. A principios de diciembre de 2008, contratamos a un abogado mexicano para conseguir el certificado de nacimiento mexicano y su pasaporte y a finales de enero de 2009 recibimos ambos documentos.
En febrero de 2008, La Abogada que retuvimos, por ser experta en casos de inmigración en Estados Unidos, presentó la petición I-864W y un mes después, en marzo de 2008, recibimos una carta indicando que una entrevista para visa de inmigrante había sido programada para nuestro hijo en el Consulado de EE.UU. en Ciudad Juárez, para el 07 de mayo 2008.
Así que mi madre voló desde Nueva York para quedarse con nuestra hija, ahora de 9 años. Max, Scott y yo salimos en nuestro coche atravesando el sur de EE.UU. hasta el El Paso, Texas, para de allí cruzar a Ciudad Juárez, México.
El Miércoles 30 de abril, examinaron a Max en Juárez, México, como lo requiere el Departamento de Estado y le hicieron una prueba para la tuberculosis. El viernes, 01 de mayo 2008, salio aprobado y recibimos el sobre cerrado que contenía la información médica y los resultados de la prueba de Tuberculosis.
Llegamos a la cita a las 7:15 AM como estaba previsto en la carta de la cita. Esperamos en el edificio "C" por una hora, nos recibió una oficinista quien reviso brevemente los documentos y los escritos-y nos dio instrucciones que pasáramos al edificio B.
Por media hora estuvimos esperando afuera del edificio B hasta que fuimos “Elegidos” a pasar dentro del edificio. Esperamos durante varias horas, aproximadamente a las 2:30, nos llamaron a la ventanilla 24, y comenzó la entrevista. Nos acercamos y levantamos la mano derecha y juramos decir toda la verdad. Este empleado consular dijo que había algunos problemas con el archivo y que el experto en adopción tendría que explicarnos. Exigió que tomáramos asiento. Entonces hablamos con una mujer que supuestamente era el experto en casos de adopción. Ella procedió a hablar con nosotros en español, y frustrada se porto muy grosera cuando le explicamos que no somos parlantes nativos de español, y necesitábamos que hablara con nosotros en inglés. (Cabe señalar aquí, que a lo largo de esta experiencia, la mayoría del personal en el Consulado solo habla en español, y obviamente fue frustrante para nosotros también, y esto nos sitúo con una gran desventaja, dejando mucho margen para el error).
Este empleado consular a continuación, declaró enfáticamente que había problemas con la adopción de Max en Arizona, y preguntó sobre su adopción mexicana, la cual no había, ya que nunca se nos aconsejó que fuera necesario. Ella expuso que "habían pasos que necesitan tomar", pero se negó a decirnos cuales eran esos pasos. Nuestro expediente se cerró literalmente, y nos dijeron que tomáramos asiento porque nuestro caso iba a ser referido a otro departamento y que se nos llamaría de nuevo. Después de una hora, nos dieron una hoja de papel y dijo que regresáramos al edificio "C". Nos trataron con gran falta de respeto, creo que fue debido en parte a su falta de conocimiento, de este tema de la adopción. Si nuestro archivo hubiese sido leído y revisado antes de este momento, por cualquier miembro del personal consular, ya se sabría que no había adopción mexicana.
Una vez más reiteramos, que nosotros siempre creímos que jamás existió la necesidad de pasar por el proceso de adopción mexicana porque la información que hasta ahorita teníamos era que esta nunca fue una adopción internacional.
Esperamos una media hora en el edificio "C", hasta que nos llamaron de nuevo a una ventana, para hablar con un caballero, cuyo nombre se negó a dar. Este hombre nos dijo que nuestro caso está siendo referido a la división de fraude y no dijo nada más. Nos dijo que tendríamos que regresar al día siguiente a las 9:00 de la mañana, nos dieron una hoja de instrucciones amarilla, escrito en español. Solicitamos que el documento se nos diera escrito en inglés y fuimos rechazados.
Además de pasar hambre, los baños estaban sucios y no había jabón para lavarse las manos - A consecuencia de todas estas horas de espera Max sufrió un grave caso de diarrea e irritación en su piel.
Tuvimos tres días de entrevistas en el Consulado, después de esto se nos dijo que no se le expediría su visa y que tendríamos que hablar con los funcionarios del DIF, sobre la condición de la identidad de Max. Nos dijeron que la custodia y la adopción, que se llevo al cabo en Arizona no se había hecho correctamente, pero nadie en el consulado nos puedo proporcionar asistencia alguna, o una orientación en la materia. Se nos dijo que teníamos que ir a la oficina local del DIF en Ciudad Juárez. Tres empleados del Consulado fueron con nosotros, y resulta que, nos llevaron al orfanato del DIF y no la oficina administrativa.
Allí se nos dijo que entregáramos al bebé a un caballero que se encontraba en al oficina, porque Max tendría que permanecer en el orfanato durante unos días ... nada de esto se nos fue explicado mientras fuimos entrevistados en el Consulado. Empezamos a gritar y gritar y entonces el señor se fue en la parte trasera del edificio y cuando volvió nos dijo que los funcionarios en el orfanato por alguna razón, no quieren quedarse con Max y que debemos de considerarnos afortunados.
Les diremos, que no importa el tiempo que vivamos, jamás olvidaremos estas palabras, "Max tendrá que permanecer aquí durante unos días" estas palabras vivirán para siempre y estarán presentes en nuestra mente. Pensar, siquiera por un segundo, que un hijo podría ser arrebatado de esa manera, llenaría de terror a cualquier padre. Eso nos paso a nosotros.
Le preguntamos al caballero que cuales serian los próximos pasos a seguir para el documento que se había preparado para la próxima entrevista y se negaron a informarnos o a entregarlo. Tampoco nos entregan la hoja de color amarillo que mostraba la hora y la fecha de la próxima cita. Ellos dijeron que nos llamarían y que todo se nos explicaría. Scott llamó el Director de la División de Fraude quien le dijo que todo había sido un error, que sus empleados habían mal entendido y nos llevaron al orfanato por error en lugar de las oficinas administrativas. Una vez más, cuando solicitamos copias de los documentos que firmó, se nos negaron.
Con el asesoramiento de nuestro abogado de inmigración estadounidense y de un representante de la oficina de la congresista Gifford. Salimos de Juárez por la mañana siguiente y nos trasladamos a nuestra casa en Puerto Peñasco por el lado Mexicano, conducimos 12 largas horas.
Semana del 12 de mayo, nuestro abogado de inmigración llamó y platico con un investigador de la División de Fraudes en el Consulado. Estaba programada una reunión con el para el martes 20 de mayo 2008. Se nos dijo que era sólo una reunión informal, para reunir los hechos y no había necesidad de que llevar a un abogado a la reunión.
Martes 20 de mayo, nos reunimos con tres individuos en el Consulado. Dijeron que iban a concertar una reunión para nosotros con el DIF en Hermosillo y que teníamos que estar seguros de presentarnos a esa reunión. Se nos acusó de no estar presentes en una reunión previa que estaba supuestamente programada para el martes anterior, jamás se nos aviso de esa una reunión.
Nos acercamos a nuestros jefes en el trabajo por separado (ya teníamos empleados 10 años y mas cada uno) y solicitamos trabajar semanas alternas en la oficina en Tucson y 4 horas desde nuestro segundo hogar al sur de la frontera en Puerto Peñasco México. Estuvieron de acuerdo y así que durante los próximos seis meses de junio a diciembre de 2007 nos turnamos viviendo uno con nuestra hija en Tucson y el otro con nuestro hijo en México.
Durante todo el mes de junio, Max estaba en casa con nosotros mientras trabajamos desde la casa – El tenia tres años entonces. En julio fue a clases en un campamento escolar de 9am-1pm, de lunes a viernes. Era una escuela bilingüe, sin embargo, las actividades se llevaron a cabo en español con una o dos horas de clases de inglés, todos los días. En agosto de ese primer año, Max estaba en casa con nosotros durante todo el día mientras trabajábamos desde la casa. Max comenzó el kindergarten en septiembre, en la misma escuela bilingüe. Esto resultó ser muy traumático para Max, que hasta este momento, nunca había estado inmerso de tal forma en el idioma español. Esta barrera del idioma se manifiesta en muchos aspectos emocionales y psicológicos para Max. Imagínese, verse obligados a abandonar la escuela y los amigos que conocías, y luego encontrarte rodeado de personas que hablan una lengua diferente a ti mismo.
En seguida contratamos a dos abogados mexicanos, uno penal y el otro en derecho familiar. El 11 de junio 2008 nuestros abogados mexicanos obtuvieron una Constancia de Nacimiento firmado por un médico certificando que un niño le nació a la madre biológica de Max.
Se organizó una reunión para nosotros con la persona a cargo del DIF del estado de Sonora, quien nos aseguró que no nos quitaría a Max, pero tendría que enviar a personal de la oficina de Peñasco para efectuar una visita domiciliaria. El director del Registro Civil también había sido contactado y nos comunico que ambos habían hablado con funcionarios del consulado estadounidense en relación con nuestro caso y que el consulado creía que estaban involucrados en tráfico de niños. Sin embargo ellos no creían eso y se les exigía por la ley mexicana para actuar en el mejor interés del niño y pudieron ver claramente que era en el mejor interés de este niño a estar con nosotros - su familia!
Agosto de 2008 - Se contrató un nuevo abogado de inmigración estadounidense. Los abogados mexicanos y estadounidenses se reunieron y determinaron que el mejor curso de acción para perseguir el reconocimiento de la Sentencia de Relaciones Exteriores para obtener la adopción en México y para que pudiéramos obtener sus documentos de México en nuestro nombre para satisfacer las normas del consulado norteamericano. Es interesante que la gente del consulado Americano hayan dicho y siguen diciendo que están actuando por el mejor interés del niño. ¿Cómo es, que si eso es lo que pretenden, nos están obligando a vivir separados en dos países diferentes. Creemos que esta forma de vivir no es en el mejor interés del niño?
Después de 6 meses de programa alternativo, en enero de 2009, me mudé con Max a Puerto Peñasco, México de tiempo completo. Nuestros empleadores hasta ahora han sido más que complacientes, pero cada vez era más difícil de gestionar nuestras posiciones de semana a semana, Después de una seria discusión, se decidió que Gina se trasladaría tiempo completo a Peñasco y Scott se mantendría en Tucson. Gina fue capaz de arreglar con su empleador, a modo de prueba, trabajar de forma remota a medio tiempo.
En Enero, del 2009, nos reunimos con las autoridades mexicanas del DIF y el Registro Civil para solicitar su ayuda contactando el Consulado de los EE.UU. Esto con el fin de que nos ayudaran a obtener un Perdón o Libertad Condicional para que Max pudiera ir a casa, mientras perseguimos su adopción legal de México, o lo que ellos recomiendan, en lugar del Reconocimiento de Sentencia Extranjera.
En Febrero, le preguntamos al abogado estadounidense solicitar una visa humanitaria o de libertad condicional para poderlo llevar a casa, mientras que los trámites se completan con todos los procesos necesarios para que esto salga bien.
Hasta el último minuto, esperamos con anticipación una respuesta del consulado sobre la visa humanitaria, pero fue en vano. Lamentablemente entonces, Gina tomó la decisión de renunciar a su posición, poniendo así fin a una carrera gratificante 11 años con ellos. Difícil para ella sí, pero, un sacrificio más que quiso hacer por el amor de sus hijos.
En junio de 2009, grandes volúmenes de documentos de la corte, incluyendo todos los registros relativos a la adopción de Max en Arizona, cartas del director de la escuela de Max, su psicólogo y su médico, junto con una carta solicitando el apoyo para una solicitud de un permiso condicional humanitario, fueron enviados al Consulado.
En julio de 2009, después de muchas peticiones y el seguimiento por nuestra parte, la única respuesta que obtuve Y la única respuesta oficial que recibimos desde que esto comenzó en mayo de 2008 es: "No van a negar o aprobar una solicitud de visa temporal ya que han gastado mucho dinero en la obtención de documentos fraudulentos en el pasado, y que están tratando este caso con escepticismo. "
Toda la información que se les proporciono, con respecto al bienestar emocional de Max y de Sasha, fueron ignoradas. Las pesadillas que ambos han tenido tanto como las dificultades en la escuela, los problemas médicos que habían experimentado, todo fue tratado con indiferencia.
También dio a entender que estamos siendo investigados por actividades criminales, no es de extrañar, ya que esto fue hablado en nuestra reunión del año pasado con los funcionarios consulares que nos informó que planeaban investigar todos nuestros registros financieros. Más poder para ellos, fue lo que pensamos!
Septiembre del 2009 - El consulado asegura haber encontrado un pariente de sangre de la madre biológica y quieren que paguemos para que esta persona se someta a una prueba de ADN en Ciudad Juárez. Nos pusimos de acuerdo para pagar estos gastos y esto se comunicó al Consulado. Hasta la fecha, no hemos escuchado nada más sobre este tema.
El 23 de septiembre de 2009, la Corte de Justicia en Peñasco proceso un documento reconociendo nuestra adopción americana. Resulta que esto no es suficiente para el consulado, ya que no dice explícitamente que él es un ciudadano mexicano y que fue abandonado y que lo adoptamos legalmente en este país.
Un mes más tarde, a finales de octubre, vamos en auto 5 horas a Hermosillo para solicitar el pasaporte mexicano, con base en este nuevo documento legal, que sabíamos que teníamos que tener para solicitar la ciudadanía de EE.UU.. Se nos informó entonces por las autoridades mexicanas que, debido a la complejidad de este caso, necesitaríamos una adopción plena de México para adquirir el pasaporte.
En diciembre de 2009, un amigo nuestro nos pone en contacto con el jefe del DIF (Servicios de niño aquí en México) en Puerto Peñasco. Se asigna el caso a su abogado sub-procuradora. De inmediato comenzó con el proceso de los trámites para que podamos tener la custodia legal de Max aquí en México.
Después de que ella revisa el archivo y analiza el caso, dice que tenemos que empezar de cero aquí en México para tramitar una adopción plena de México. Después de completar los documentos de custodia y un viaje a Hermosillo y Nogales para buscar a los padres y el certificado de nacimiento, la licenciada es transferida del DIF a una posición de la ciudad.
En Mayo, 2010, el caso es asignado a los abogados externos, que trabajan en estrecha colaboración con los servicios de la oficina legal del niño, DIF. En menos de un mes este abogado ha revisado el archivo y la historia clínica. El organizo con las diferentes oficinas para que tengamos pruebas sobre drogas, exámenes psicológicos, una visita a la casa con el DIF, y se reunió con el jefe de DIF Sonora, asegurar su apoyo para el proceso y nuestra intención adoptarlo aquí. Lo más importante fue el presentar la Demanda Por la Patria Potestad Perdida o la pérdida de la patria potestad el 4 de junio, 2010.
Una vez que este trámite se haya terminado vamos a seguir adelante con la finalización de la adopción de Max en México, obtener un nuevo certificado de nacimiento mostrando a Gina y a Scott y como sus padres, y luego obtener un pasaporte mexicano. Después, nos acercaremos alconsulado de los EE.UU para su nueva resolución.
Sabemos que no puede obtener una visa, ya que no tiene un pasaporte mexicano sin embargo.... Lo que quiero ahora es una garantía de que una visa será otorgada a la presentación de un pasaporte mexicano (como resultado de la adopción de México) bajo las normas del Convenio de Pre-Hague! Si es posible, nos gustaría que el apoyo del Consulado para nuestra petición de una visa Humanitaria.
Max nos sigue preguntando, "¿por qué no me voy a casa" y "Quiero ir a mi casa en Tucson" ... Nosotros tratamos de no usar las palabras Tucson y "hogar" juntos explicándole que el hogar es donde estamos, y que por ahora es Peñasco. Pero, incluso a sus 5 años, el sabe que esto no es correcto. Quisiéramos que esas personas en posición de autoridad pudieran ver la cara de Max cuando Scott se va el domingo por la mañana-nos rompe el corazón, a todos nosotros aun después de dos años. Tratar de reunir las actividades de padre/hijo de una semana en solo 36 horas es difícil. Sin hablar de la presión que esto ha puesto en nuestro matrimonio. Tratamos de apoyarnos mutuamente y mantener Lo mas normal posible nuestra situación familiar. Somos bendecidos y tenemos suerte de que nuestros hijos están sanos, inteligentes y por su mayor parte, feliz. En eso, tenemos mucho más que otros y no lo perdemos de vista.
Queremos que quienes están en posición de autoridad también sepan, que sí, hemos cometido errores en este proceso y podríamos culpar a otros, pero en ultimadamente, los errores han sido nuestros. Pero los errores cometidos fueron realizados por el amor a nuestro hijo, y no por unarazón nefasta. Somos gente buena y tenemos la suerte de tener el amor y el apoyo de mucha gente maravillosa.